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José Mosquera, el guía de los prospectos del béisbol

El mánager barranquillero logró con Atlántico este fin de semana el título Nacional sub-15, luego de vencer 8-2 a Córdoba • Es también ‘scout’ de los Piratas. 

El 17 de enero de 2004, José Mosquera se convirtió en el primer colombiano en ser firmado por los Dodgers de Los Ángeles. Con 17 años, el receptor barranquillero, criado en el seno de una familia amante de la pelota caliente, cumplía uno de sus sueños trazados desde cuando era un infante. 

Partió a la República Dominicana luego de que el scout cartagenero Orlando Covo le diera el aval. Un periodo de adaptación embrollado lejos de su tierra natal. En el 2005 queda libre y los Piratas de Pittsburgh le extienden la mano para que llegue a su sucursal. Fue un año dentro de las menores de la novena de Pensilvania donde no pudo dar el salto a la Gran Carpa y es entonces cuando el nieto de Armando ‘Niño Bueno’ Crissón se enfoca en el Béisbol Profesional Colombiano, donde tuvo un periodo de actividad de una década. 

En Colombia tuvo a su gran mentor, Luis ‘el Mello’ Sierra, esposo de su tía Erika Crissón, y uno de los grandes cazatalentos del país. Es tanto el afecto hacia su maestro que siempre elegía el número 28 para jugar o como mánager, su nueva faceta desde 2015. 

“Sierra ha sido ese gran apoyo en mi carrera. Siempre lo fue y cuando tengo la oportunidad trato de lucir el número 28 que es el que él elige y lo identifica. ‘El Mello’ es un modelo a seguir para que los demás se orienten de las buenas elecciones en este deporte”, expresa Mosquera, también estudiante de Negocios y Finanzas Internacionales, próximo a recibir su título.

En Aguascalientes, México, Mosquera siendo timonel de la Selección Colombia sub-15,  obtiene el subcampeonato en el Panamericano luego de caer 9-5 ante los Estados Unidos.

“Ese año fue mi primera participación con Colombia. Logramos también que por primera vez el país clasificara a un mundial, el cual se disputó en Japón al año siguiente. Allí hicimos un gran papel. Le ganamos a Corea y sacamos de la final a los Estados Unidos. Todos estos triunfos han servido, también los que se lograron en el Clásico Mundial, para que escalemos en el ranking. Estábamos de 20 y ahora somos 17. Eso es un gran avance”.

El sábado volvió a saborear el triunfo como timonel en el Torneo Nacional sub-15 que se desarrolló en el Country Club de Sabanilla. La novena atlanticense  derrotó 8-2 a Córdoba y se llevó el título luego del traspiés del año pasado en Cali ante el mismo rival.

“Este grupo 2002 viene jugando junto hace rato. Nunca habían quedado campeón. Les hablé y les dije que este iba a ser su último año juntos como equipo ya que muchos se irían firmados. Los motivé plenamente para que salieran al diamante con todo. Gracias a Dios se pudo conseguir el objetivo y dejar el sello atlanticense en casa”, agregó el currambero de 30 calendarios.

Muerte de su hermano

El 31 de agosto de 2014, José, scout de los Piratas de Pittsburgh, recibió una de las noticias más desalentadoras. Viajando, a la altura de Lomita Arena, se entera de que su único hermano, Ángel, parte de este mundo luego de estar recluido varios días en una clínica por una anemia aplásica que lo venció.

“Es la hora y no supero su partida. Era una gran persona, que siempre se preocupó por los demás. Recuerdo que el 10 de agosto él entró a la clínica porque estando en su Universidad (estudiaba ingeniería mecánica) se fatigó subiendo unas escaleras. Me dijo: Nojoda, José, en la ‘U’ sentí un mareo. En mi casa hay muchos médicos y le vieron la mirada y estaba blanco. A partir de allí ingresa al hospital y la enfermedad se lo llevó en menos de nada. Recuerdo que el 8 de agosto íbamos a hacer una fundación que se llamaría Grand Slam, pero que terminó llamándose Los Ángeles, en su memoria. Ese fue el desahogo y el luto de mi madre”, expresa José, gran amigo de los peloteros y hermanos barranquilleros Dónovan y Jonathan Solano. 

Este año, siempre con un ‘Ángel’ custodiándolo desde el cielo, José emprenderá un nuevo reto en la Liga de Verano. Será el mánager de los Tiburones de Barranquilla, equipo que participará en esta competencia de fogueo y desarrollo para el béisbol local.

“La meta es ser campeón como gerente de alguna de las dos Ligas, ya sea de Verano o Invernal”, concluyó José, padre de Andrea, su hija que nació cuando apenas alcanzaba la mayoría de edad.

Fuente: El Heraldo